Nueva York en el cine

Woody Allen es uno de los grandes pintores de Nueva York, pero en esta película, fotografiada con maestría por Gordon Willis, la ciudad es el protagonista principal, asociada para siempre a la música de Gershwin. El plano de Allen y Diane Keaton sentados en el banco (que no está allí; en realidad es de atrezzo) con vistas alpuente de Queensboro se ha convertido en un icono que adorna numerosos hogares de todo el mundo, incluido el mío. No será por falta de alternativas, como los paseos de la pareja por algunos de los mejores museos de la ciudad. Tampoco está de más pasarse por el delicioso parque Bryant que podemos ver en «Misterioso asesinato en Manhattan», rodada unos años después

Manhattan2--644x362

El Caffe Reggio, en Greenwich Village, aparece en la segunda parte de la trilogía más famosa de la historia. Conocido por ser «el hogar del auténtico cappuccino», es donde Robert de Niro se encuentra con el grasiento extorsionador Fanucci (Gastone Moschin), poco antes de liquidarlo en la puerta de su apartamento. El Reggio ha sido escenario de otras películas, como «Algo más que un jefe» («In good company»). En el libro de Adell y Llavador, y sin salirnos de la filmografía de Francis Ford Coppola, aparece alguno de los escenarios donde fue rodada «Cotton Club», como la taberna The Globe. De «El Padrino» original, los autores citan también la mansión Corleone, situada en Staten Island, pero quién sabe si no sigue siendo un lugar peligroso y de vez en cuando se escapa un tiro, mientras los perros ladran.

Caffe Reggio in Greenwich Village--644x362

 (En el Emerald Pub, a Griffin Dune le hacen un corte de pelo de lo más original. «¡Jo, que noche!» Martin Scorsese, 1985)

Martin Scorsese ha vuelto una y otra vez a las malas calles de NY. Lo original de esta película es su tono de comedia, negrísima. Griffin Dune pasó unas «after hours» desopilantes y terroríficas en 1985, en un estupendo recorrido por el Soho. Una película tan nocturna no parece lo más recomendable para ilustrar una ruta turística, pero entre las localizaciones destacan The Emerald Pub, un lugar mucho más relajado para tomar una copa de lo que recordará el espectador. También se puede visitar el Terminal Bar, donde Dune conoce a Teri Garr, la camarera chiflada.Emerald-Pub-Soho--644x362

El edificio de las Naciones Unidas, escenario de «Con la muerte en los talones» (Alfred Hitchcock, 1959)

La secuencia en la que Cary Grant huye de la avioneta fumigadora o la escalada al monte Rushmore son mucho más recordadas, peroAlfred Hitchcock también mostró el recurrente edificio de las Naciones Unidas, donde el protagonista presencia el asesinato de un diplomático. El interior es una recreación, porque no se consiguieron los permisos necesarios, pero el exterior del complejo, diseñado por Niemeyer y Le Corbusier, entre otros arquitectos, es de verdad de la buena. «La intérprete» sí pudo rodarse en su interior, pero como película no alcanza la misma altura, no sólo por la avioneta.Naciones-Unidas--644x362

De todas las rejillas humeantes de NY, ¿sobre cuál voló la falda deMarilyn Monroe ante la mirada celosa de Joe Dimaggio y la pícara de Tom Ewell? María Adell y Pau Llavador nos llevan al sitio exacto, en la esquina noroeste de Lexinton Ave. con la calle 52. También es cierto que aquellas imágenes dirigidas por Billly Wilder fueron desechadas en el montaje final debido al alboroto que provocó el rodaje nocturno. Las que aparecen en la copia final de la película están grabadas en estudio. No fue una jornada de trabajo perdida, sin embargo; como campaña de marketing la maniobra fue inigualable.tentacion-vive-arriba--644x362

Sydney Pollack dirigió esta fantástica comedia e incluso participó como actor. La mejor escena es la que transcurre en The Russian Tea Room, restaurante situado en el Midtown neoyorquino y fundado en 1927 por antiguos miembros del Ballet Imperial ruso.Dustin Hoffman cita a su amigo en este lugar de encuentro habitual de la gente del espectáculo para presentarse vestido de mujer y «pasar la prueba», idea quizá copiada de Tony

 

 

 

Curtis yJack Lemmon, que entraban en los servicios de mujeres para comprobar la calidad de sus disfraces en «Con faldas y a lo loco». En el mismo local, por cierto, Woody Allen lleva a comer a su hijo en «Manhattan».

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s