El coche diesel, de gasolina y electrico

Qué contamina más, ¿diesel o gasolina?

En efecto, los motores diesel son hasta cuatro veces más contaminantes que los gasolina. Así lo afirma el informe “Calidad del aire urbano, salud y tráfico rodado” elaborado por el Institut de Ciènces de la Terra Jaume Almera. ¿La razón? Los motores emiten dos tipos de contaminación.

Por un lado, está el contaminante más común: el CO2 o dióxido de carbono, que el tipo de contaminación más habitual en los gasolina. Se trata de un gas inherente a la combustión del carburante y su producción es directamente proporcional al consumo del motor. En la actualidad, el CO2 se considera un contaminante porque contribuye al calentamiento global o al efecto invernadero… pero no representa un problema grave para la vida de los organismos.    De hecho, para los humanos, resulta inocuo más allá del hecho de que demasiado CO2 -muchísimo más que el nivel de 400 partes por millón del que disfrutamos en la actualidad- podría asfixiarnos.

 

Sin embargo, durante la combustión existen otras partículas contaminantes mucho más peligrosas; como son los óxidos de nitrógeno -NOx-, los de azufre, el monóxido de carbono, las partículas de hollín y, según el mencionado estudio, un coche diesel emite cuatro veces más partículas en suspensión que uno de gasolina. Todos ellos son indeseables: generan lluvia ácida, se comportan como venenos o penetran en las vías respiratorias y son muy difíciles de eliminar, lo que genera problemas respiratorios o incluso produce cáncer.

 

De ahí, que la rigurosa normativa anticontaminante Euro 6 establezca límites muy bajos para las anteriores sustancias; y ha provocado que los fabricantes de automóviles traten de adaptarse a ella reduciendo la cilindrada de sus motores, introduciendo filtros de partículas, trampas para los óxidos de nitrógeno.

Entonces, ¿contamina más el diesel que la gasolina? Aunque un  motores gasolina y uno diesel emitan el mismo CO2; el diesel siempre emitirá más partículas contaminantes y, por tanto, será más perjudicial para el medio ambiente. Este hecho se agrava especialmente en los vehículos con motores diesel anteriores a los 90; tal es así que se calcula que el 10% de estos automóviles provoca más del 40% de las emisiones.

Sin embargo, aunque pueda parecer que el 100% de la contaminación de un automóvil se proceda del motor; el citado estudio señala que existen más elementos contaminantes en los coches. En concreto, entre el 15 y el 25% de las partículas en suspensión atribuibles al automóvil proceden del desgaste de los frenos, el embrague y los neumáticos.

     La realidad del coche eléctrico

En esta comparativa de coches eléctricos vamos a hacer un repaso a todos los modelos que existen actualmente en el mercado, señalando las principales ventajas e inconvenientes de cada uno y poniendo el acento en una posible decisión de compra pero, antes de nada, algunas cosas a tener en cuenta.

En el presente momento tecnológico la autonomía real de un coche eléctrico supera los 100 km, pero las cifras oficiales próximas a los 200 km no deberían llevarnos a engaño: jamás conseguiremos esa cifra de laboratorio en el mundo real. Puesto que no es fácil encontrar puntos de recarga y es necesario esperar varias horas para un llenado completo de las baterías, en la práctica esto significa que sólo valen para hacer poco más de 100 km al día, debiendo recargar toda la noche si llegamos al límite.

Con estas premisas, los coches eléctricos son el mejor amigo del rodador urbano, pero incapaces de salir a carretera para trayectos largos. En autopista, la batería se funde como el hielo en un café y si tenemos que enfrentarnos a pendientes pronunciadas los cálculos han de ser todavía más conservadores. En ciudad, en cambio, parecen durar eternamente porque los kilómetros transcurren muy despacio y el efecto de arranque-parada apenas les hace daño.

Su punto fuerte es el tráfico urbano, donde son una delicia. Tan es así, que una vez que pruebas uno en ciudad te das cuenta de que todos los coches deberían ser eléctricos para circular entre calles. Un coche eléctrico no tiene embrague ni marchas, sino un motor que gira con las ruedas y se detiene con ellas, con el que toda la energía se transforme en movimiento instantáneo y silencioso. Son insuperables en su hábitat natural, pero incapaces de salir de él.

Yo opino que de momento vamos a seguir respirando mucha contaminación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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